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Recupérate y vuelve a estar en forma.

Ahora sí, ya no hay ningún pretexto: todo mundo volvió al trabajo o la escuela, ya no hay fiestas que nos “comprometan” a comer de más y a no ejercitarnos. Es tiempo de volver a la disciplina.


Expectativas reales

Antes de inscribirte para correr un maratón, piensa en tu estilo de vida real y a él, adáptale cambios. No se vale tampoco tomar como pretexto que esa es tu rutina, porque, ¡claro!, en la rutina de flojera no cabe la actividad física. Sé realista pero no pongas excusas.

Anota tus metas y ten el papel a la vista. Cámbialo de lugar cada semana, de no ser así, dejarás de verlo muy pronto. ¿Cuántos kilos quieres perder? ¿Cómo vas a lograrlo? ¿Quieres tener una vida más saludable?

Sé muy específico, por ejemplo, no es lo mismo “hacer ejercicio tres veces a la semana” que “hacer ejercicio en la bici fija los martes, jueves y sábados”. Es más, pon horarios. Yo tengo muy claro que mis lunes y miércoles, de 6 a 7, son de Yoga y son casi casi sagrados. Así no es “cuando tenga chance”. Eso, la verdad, no existe.

Tip: Si eres de las personas que se la pasan frente a la computadora al menos ocho horas al día, agrega movimientos de vez en cuando; yoga de oficina o ayúdate de un aparato vibratorio para tonificar los músculos.

 

Lo que comes


Cambios Integrales
Otros puntos que hay que añadir a la nueva rutina tienen que ver con algo más que la actividad y la alimentación. Toma nota:

->Usa filtro solar todos los días, incluye las manos. Reaplica cada cuatro horas.
->Bebe agua. Si te cuesta tomar vasitos, utiliza una botella de plástico y tenla junto a tu computadora para dar sorbos, ni cuenta te darás y ya habrás logrado tu objetivo.
->Medita o pasea a tu perro escuchando música relajante. Haz un cambio en lo que le das a tu mente, relajándote y dejando la locura de la contaminación auditiva de las ciudades.
->Transpórtate caminando en lugar de utilizar el auto todo el tiempo.
->Ve a terapia. O haz karate. O haz algo por tu sanidad mental.
->Acude al dentista (al menos por una limpieza), al oftalmólogo y hasta al dermatólogo. No importa que sea en el sector público y tengas que esperar meses por la consulta; casi no damos importancia a esta parte de nuestros organismos.
    Estos pequeños cambios harán toda la diferencia. La magia está en que sí te pongas las pilas, verás en sólo un mes que te sentirás renovado.

     

    Por Cris Mendoza 

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